Una especie se considera en peligro de extinción, sea vegetal o animal. Esto se puede deber tanto a la depredación directa sobre la especie como a la desaparición de un recurso del cual depende su vida, tanto por la acción del hombre, debido a cambios en el hábitat, como producto de desastres naturales, o por cambios graduales del clima.
Generalmente, una especie en peligro es un organismo en peligro de desaparecer de la faz de la Tierra si no mejora su situación. Cuando no se ha observado en ambientes naturales a miembros de una especie durante más de cincuenta (50) años, se dice que esa especie está extinta.
Estado de conservación
Los estados de conservación son los indicadores básicos de las probabilidades de que una especie siga existiendo en el corto o mediano plazo, en vista de factores tales como la población y su distribución, su historia natural y biológica, sus depredadores y otros aspectos.
Ciñéndonos al caso de los animales en peligro de extinción, porque sin dudas, es de los que más se habla, hay muchas especies que en la actualidad se encuentran en este grave peligro. Las causas recurrentes son el cambio climático, la caza furtiva y la destrucción del hábitat de las mismas; como apreciamos, todas ellas son consecuencia directa o indirecta de la intervención del ser humano.
Hoy, en estado ciertamente de conservación se encuentran especies como las ballenas, algunas especies de tiburones, el oso polar, el elefante pigmeo, leopardo de las nieves, rinoceronte de Java, pingüino, canguro, el tigre, el mayor felino de nuestro planeta también está en peligro concreto, su población ha disminuido en un 60 % como resultado de la invasión del hombre a su hábitat y también por la calamidad que provoca la caza furtiva, atún rojo, elefante asiático, gorila de la montaña, vaquita marina, orangután de Sumatra y la tortuga baula, entre otros.
Y la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) resulta ser el organismo encargado de regular el comercio de aquellas especies amenazadas con el objetivo de garantizar su supervivencia.
En la mayor parte de los países se han dictado normativas para justamente proteger a estas especies en peligro de extinción y por supuesto también los ambientes naturales que ellas habitan, sino la cruzada sería en vano. Normalmente dentro de esas leyes se indican las categorías de peligro de extinción, siendo las más comunes de riesgo inmediato y especie amenazada.
Aquellas especies que pudieran estar dentro de poco tiempo en peligro se denominan especies amenazadas. Las especies raras son aquellas con pequeñas poblaciones que pudieran también estar en peligro.
En muchos países se han dictado leyes y reglamentos para proteger a las especies en peligro de extinción y los hábitats de los cuales ellas dependen. En dichas disposiciones legales se establecen las categorías de peligro; en la mayoría de los casos, se reconocen por lo menos dos categorías: riesgo inmediato y amenazada. Por ejemplo, el cóndor de California (en Estados Unidos) es una especie en peligro que está en "riesgo inmediato de extinción" y, probablemente, no puede sobrevivir sin la intervención humana directa.
Las especies amenazadas, como el lobo gris(también en Estados Unidos), son abundantes en algunas partes de sus rangos pero su número total está declinando y están en riesgo de extinción en el futuro probable.
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